Dijo algún día un apasionado Peter Brook.
"Teatro" del Griego "theátron" : Lugar para contemplar.
Me pregunto, ¿A que se debe la pasión del artista? y siento como late mi corazón sobre las tablas...
La excitación que produce un día de función, un olvido de letra o un aplauso es casi imposible de explicar. Es la plena convicción de estar vivo, una cachetada a tus miedos.
Buscamos decir algo, que nos odien o nos amen: expresarnos. A veces partimos de una idea casi inconclusa, absurda aun para nosotros, porque aun nosotros nos hallamos buscando respuestas. Acabamos una función con el corazón latiendo a mil por hora, y aunque es terrorífico, volvemos a necesitar un poco de eso para subsistir, casi como una droga. Como artista puedo decir que las tablas son el espacio más sublime que conozco... y creo haber viajado bastante.
¿Y el espectador?
El espectador entra en un juego, en una complicidad con el actor. Le brinda su plena atención. Es ahí cuando se vuelve un "lugar de contemplación" porque sin espectador no existiría el teatro y viceversa. ¿Pero queremos que solo sea un lugar de contemplación? Creo que todo en el mundo evoluciono, o cambio... Se abrieron las mentes, se modificaron y se des-estructuraron de ciertas ideas. Aunque algunas sigan cerradas con candado y no se encuentre la llave. Pero de eso no hablaremos ahora. Entonces regreso al tema... El teatro hoy en día busca algo más que solo ser contemplado.
El teatro quiere ser escuchado, quiere que te cuestiones, que salgas y no se te olvide lo que paso, quiere decirte algo.
Las raíces del teatro fueron rituales de hechos mágicos. El cuerpo estaba metido de lleno en este hecho, los espectadores eran una parte fundamental porque participaban de manera física, de manera activa. Retomemos sus inicios como un espacio de acción.
Solo te pido espectador que te cuestiones al salir de una obra teatral, además de en tu día a día, y que seas parte de esta apasionante travesía.
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